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Amenaza a especies marinas organización criminal chino – mexicana ‘Cártel del Dragón’

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A pesar de los esfuerzos realizados durante el sexenio del ex presidente Enrique Peña Nieto para la conservación de la vaquita marina, cetáceo que habita el Golfo de Baja California, está un cártel transnacional que trafica con la carne de especies marinas consideradas «como un manjar gastronómico».

Este cártel no sólo controla la pesca, transporte y venta de este tipo de animales, sino que ha filtrado las estructuras gubernamentales del Estado mexicano con tal magnitud que operan como desean en México.

El objetivo principal del Cártel del Dragón, en aguas mexicanas y estadounidenses es la pesca ilegal de la totoaba. Tienen la creencia que miembros del mercado culinario ilegal, que cuenta con propiedades afrodisíacas. Por lo que ha ido en aumento su pesca ilegal y tráfico aún después de que las autoridades mexicanas la declararan como una especie en protección y prohibiera su consumo.

Además de poner en riesgo la supervivencia de la totoaba, la vaquita marina constantemente queda atrapada en las redes de los pescadores ilegales. Es por esto que fueron necesarios despliegues importantes para la conservación de la especie.

En el 2018, Carlos Loret de Mola, publicó el siguiente vídeo en reportaje especial, denunciando esta actividad ilegal.

El colectivo de periodismo ambiental Naguales, en colaboración con Connectas, no ha dado marcha atrás con sus investigaciones y explican que no se trata solamente de intentar proteger ambas especies de la caza ilegal para perpetuar su existencia en las aguas mexicanas. El problema se extiende hasta las costas, donde pescadores se ven obligados a trabajar con el Cártel del Dragón, asumiendo una parte importante de los riesgos sin obtener ganancias tan importantes como las que percibe la organización criminal.

De acuerdo con el reportaje Así venció el “Cártel del Dragón” al gobierno mexicano para traficar pez totoaba, las ganancias por el tráfico de este animal son equiparables a las del negocio de la cocaína. Reportan que un kilo de “buche” de totoaba puede llegar a valer 5,000 dólares en México y hasta 60,000 una vez que ya llega a China.

El colectivo Nagual, también comenta que una estrategia orientada a la conservación de la totoaba y la vaquita marina, sin atacar las finanzas y las alianzas del Cártel del Dragón en nuestro territorio, no son medidas suficientes para evitar que ambas especies desaparezcan de las aguas de nuestro país.

Esta investigación critica cómo la Procuraduría Federal de Protección Ambiental (PROFEPA), no ha sido lo suficientemente ágiles para tomar medidas para atacar al Cártel del Dragón. Incluso frente a las amenazas por parte de los Estados Unidos de sancionar al comercio pesquero de México si su gobierno no detiene la caza ilegal de estas especies.

El colectivo Naguales, quien ha estado investigando al Cártel del Dragón, descubrió que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, tiene abierto el expediente “Totoaba-San Felipe” del que han resultado congeladas las cuentas de nueve personas por presuntamente estar involucradas en el comercio ilegal de la totoaba.

Aproximadamente hace un siglo se fundó el barrio La Chinesca, en Mexicali, Baja California, porque una empresa contrató a ciudadanos chinos para construir un sistema de riego. Al llegar hallaron el parecido de la totoaba con la bahaba — corvina amarilla oriental, especie amenazada en China – y comenzó la pesca masiva, con rutas de comercio hacia Estados Unidos.

Hacia el año 1975 la explotación tuvo un pico al declararse en peligro de extinción este pez, causando la prohibición de su pesca, sin embargo, de nada ha servido para detener a esta organización criminal ya que la tasa de impunidad en el combate al tráfico de totoaba es de 95.3%, castigando únicamente a los pescadores, sin tocar a los líderes de esta célula.

CONCLUSIÓN

Aunque suene trillado el consumo responsable es una realidad, existe oferta y demanda, no hay abogados ambientalistas que conozcan Derecho Penal, por lo que la mayoría de los expedientes tienen información incompleta y no puede procederse adecuadamente con la sanción correspondiente.

Por otro lado las sanciones terminan en las arcas de la SHCP, así que como menciona uno de los documentales, los organismos que trabajan directamente con el medio ambiente no tienen esos recursos.

Ahora, cómo no va a haber comprobantes de pago de las sanciones respectivas, qué pasó con el incentivo a los pescadores legales, siempre hay que seguir el dinero, qué restaurantes los compran, quiénes son los dueños de estas cadenas, en fin, se puede hacer mucho, pero parece que las exorbitantes ganancias siguen haciendo ruido en los funcionarios públicos, tal vez en lugar de beber agua, alimentarse adecuadamente o tener una vista maravillosa serán reemplazados por pacas de dólares, tendrán una visión verde pero no será de la naturaleza.

Fuentes: Infobae México, The Washington Post, Organización Tusanaje, Organización Connectas, colectivo Naguales, Portal de SEMARNAT, National Geographic y Notimérica

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