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¡No lo dejes de leer! ‘La leyenda del verdadero amigo’

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Cuenta una leyenda árabe muy antigua, que una vez que dos amigos emprendieron juntos un viaje por el desierto. Era largo y pesado, y en un momento dado, los dos hombres discutieron, y uno de ellos abofeteó al otro. Este, ofendido y muy dolido, no dijo nada, pero escribió en la arena lo siguiente:

– Hoy, mi mejor amigo me pegó una bofetada en el rostro.

Siguieron caminando y al poco encontraron un oasis. Decidieron bañarse, pero aquel que había sido abofeteado, comenzó a ahogarse, y su amigo le salvó la vida. Ya recuperado, buscó una piedra bien grande y escribió con un hierro en ella:

– Hoy, mi mejor amigo me salvó la vida.

El amigo, intrigado, preguntó:

– Dime, ¿por qué cuando te di una bofetada escribiste en la arena y ahora después de que te sacara del agua lo hiciste en una piedra? El otro hombre entonces sonrió y dijo:

– Cuando un amigo nos ofenda, debemos escribirlo siempre en la arena, para que el viento del perdón y del olvido borre la ofensa por completo. Pero cuando un amigo te ofrezca algo grandioso, debemos grabarlo en una piedra, para que pueda quedar bien grabado en la memoria del corazón y nada ni nadie pueda borrarlo jamás.

Reflexiones

No es fácil cuidar la amistad. Implica sacrificios y valores esenciales como el del perdón y la gratitud. Sin embargo, esta leyenda nos sirve también para hablar no sólo de amistad, sino de amor en general:

– El amor habla dos lenguas, la del perdón y la de la gratitud: 

Si un amigo no es capaz de perdonar una ofensa, tal vez no hay amistad verdadera, sino interés. En ocasiones, confundimos amor con necesidad o con un interés que nos mueve a unirnos a alguien con quien además compartimos alguna afinidad. Sin embargo, la amistad verdadera se demuestra en los momentos difíciles.

Uno de ellos ofreció una sabia lección: para conservar una amistad debemos perdonar y agradecer.

– No te olvides de la gratitud: 

La monotonía, hace que muchas veces creamos que ciertos gestos son ‘normales’ sí, las muestras de agradecimiento y amor.

Cuando un amigo invita a otro, cuando le llama por teléfono para interesarse por él.. consideramos que son gestos y acciones ‘normales’ e indican cierta generosidad. Si lo hacemos con personas que no son de confianza, seguro con alguien cercano agradeceríamos una acción así.

¿Por qué olvidamos hacerlo con aquellos con los que tenemos más confianza? En el amor, debe haber gratitud. El amor es como una planta que hay que regar, si queremos que siga floreciendo.

– Olvidar lo malo y recordar lo bueno: 

Las personas más felices son aquellas capaces de perdonar y olvidar las ofensas, recordando la bondad y el amor. Y no es fácil, es una tarea compleja también, no es fácil perdonar ofensas graves. Pero, aquellos que perdonan, consiguen seguir adelante.

El odio, el rencor y la tristeza que genera una ofensa, es como esa piedra que bloquea nuestro camino. O como una herida que nunca cicatriza.

Lo más inteligente, es sanar o quitar esa piedra del camino. Claro, si se trata de alguien negativo en tu vida, no consiste en perdonar siempre sin más. Hay situaciones que nos obligan a buscar otro sendero y dejar atrás esa piedra que nos daña una y otra vez.

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