Periodismo de investigación, la solución de los Estados o el crimen organizado ‘Matar al mensajero’

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‘Matar al mensajero’ es el título del nuevo documental de DW Español sobre el peligro que corren los periodistas a nivel mundial, sin embargo, es escalofriante saber que México está a la par de Pakistán, Afganistán, Iraq, Irán o Siria. Países donde es un crimen escribir sobre la verdad.

Sea el sexenio que sea, siguen arremetiendo ya sea el crimen organizado o los gobiernos tiránicos contra los encargados de cubrir los hechos y develar la verdad a los ciudadanos.

De acuerdo al Informe Anual de Reporteros Sin Fronteras, publicado el día de hoy, 50 periodistas fueron asesinados durante el 2020, observando cómo ha disminuido el número de reporteros muertos en zonas de conflicto, se ve cómo ha aumentado el asesinato de los que están en países que están en paz.

Podemos leer en la página de RSF

«De la totalidad de periodistas asesinados en 2020, el 84% fueron señalados y eliminados de forma deliberada, frente al 63% de 2019. Algunos de estos crímenes han sido especialmente atroces.

En México, el periodista del diario El Mundo Julio Valdivia Rodríguez, fue encontrado decapitado en el estado de Veracruz; su colega Víctor Fernando Álvarez Chávez, director del medio digital de información local Punto x Punto Noticias, fue cortado en pedazos en la ciudad de Acapulco.

En la India, al periodista Rakesh Singh “Nirbhik”, del diario Rashtriya Swaroop, lo quemaron vivo después de rociarlo con gel hidroalcohólico altamente inflamable, mientras que el periodista Isravel Moses, corresponsal de un canal de televisión en el estado de Tamil Nadu, fue asesinado a machetazos.

En Irán, el verdugo es el Estado: Rouhollah Zam, administrador del canal Amadnews de Telegram y condenado a muerte tras un juicio injusto, fue ejecutado en la horca. En este país, y a pesar de que se sigue ajusticiando a sentenciados a muerte, hacía 30 años que no se sometía a un periodista al arcaico y bárbaro castigo de la pena capital.«

Los anteriores, son sólo algunos de los que mencionaremos, sin embargo, no podemos permitir que se siga silenciando a los ‘mensajeros’ a conveniencia de un Estado o de un grupo criminal determinado. Es sorprendente que en pleno siglo XXI aún debamos luchar contra leyes arcaicas, la limitación en la libertad de expresión y castigar la objetividad y verdad de los comunicadores. Si esto es lo que nos queda por seguir viviendo, ¿hacia dónde se están dirigiendo las «democracias» y «teocracias» mundiales?

México es el lugar más peligroso para los periodistas, ya ni siquiera lo es Siria. Nuestra nación enfrenta crisis económica, social, política, entre otras.

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